La fiebre persistente, la dificultad para respirar, el decaimiento constante o cambios significativos en el comportamiento son algunas señales que requieren atención y valoración médica oportuna.

Estar atentos a estos síntomas y actuar a tiempo puede marcar una diferencia importante en el bienestar y la recuperación de los niños y niñas. La prevención y el cuidado comienzan desde el hogar, acompañados siempre de la orientación de los profesionales de la salud.

Promover el reconocimiento temprano de las señales de alerta contribuye a una atención adecuada y fortalece el compromiso de las familias con el cuidado integral de la salud infantil.

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